Para algunas personas que durante esta última semana salieron a trabajar, a reuniones, a comprar y a realizar actividades fuera de casa, estos días no han tenido mayor significado diferente a su cotidiano. Sin embargo, para otros que cuidan en casa a menores de edad, a personas de la tercera edad o que han comprendido y decidieron quedarse en casa hasta fin de mes, para ellos, dirigimos este artículo, para entender algunas de nuestras ideas y poder tomar decisiones más realistas y menos alarmistas.

Es natural que este tipo de situaciones que repercuten sobre la salud generen una cierta zozobra, pero hay que tener en cuenta que, si somos personas saludables, tenemos que estar tranquilos, esperando que la situación no se expanda. Ya sabemos que el principal problema es la rápida propagación.

Ahora, si estás pensando “¿cuándo se pasará todo esto para poder volver a juntarme con amigos?”, “quiero salir a la calle”, “que difícil estar tantas horas en casa!”, etc., esas ideas sólo jugarán a favor de la desesperación y de la inquietud. Lo que hará de esta situación un espacio con mayor dificultad para sobrellevarlo y generará mucho fastidio y desazón.

Por tanto, es importante que hagas uso de tu creatividad y comiences los días pensando algo así como: “esta es una buena oportunidad para avanzar tantos pendientes en casa y en la computadora”, “¿qué me encanta hacer?…”, “¿qué de eso realmente puedo hacer en casa?…” y en ese sentido elaborar una lista con lo que podrías realizar. Es probable que ahora que lo piensas te des cuenta que ya retomaste algunas actividades que no hacías hace meses o años en casa, por lo que éste es el momento para ello.

Si convives con alguien, seguro han surgido situaciones antiguas o nuevas que hoy pueden ser gratificantes para ambos, por lo que sería bastante saludable, seguirse preguntando: “¿qué faltaría?”, “¿quizá conversar sobre que más pueden hacer?”, tal vez sea éste el tiempo que se necesitaba para contactar emocionalmente con los que vivimos, un tiempo para retomar conversaciones que teníamos pendientes o hacer juntos algo que nos gustaba.

            Si eres amante de la naturaleza y solías pasar algunos días en el campo, haciendo caminatas, surf o algún deporte al aire libre, podrías preguntarte si tienes algún proyecto que implique escribir “¿cuándo lo quiero hacer?”, “¿puedo empezar a generar un proyecto en el que escriba sobre cómo me siento y qué quiero compartir con mis seres queridos?” y así con cualquier proyecto postergado. En esta misma línea, respecto a los amigos, quizá es el momento de proponerle a un amigo empezar un nuevo proyecto, para compartir en estos días o en el futuro.

            Muchas veces vivimos pensado que algunos problemas emocionales, desacuerdos con otros y/o conversaciones pendientes pueden esperar. Pero tal vez esta situación nos plantea un momento de reflexión al respecto, este momento nos debe llevar a reflexionar sobre lo que sí es imprescindible en tu vida. De ahí que la decisión de cuidarte físicamente es clave, para luego cuidar a tus seres queridos compartiendo tiempo en casa.

Se trata de establecer prioridades económicas, emocionales, familiares y de todas las áreas de tu vida. Por ejemplo: si te duele la muela será prioritario solucionarlo asistiendo al dentista comparado con ir a la peluquería que no es vital y puede postergarse. Tal vez sea un momento para mejorar nuestra comunicación, ahora tenemos muchos medios audiovisuales, para que la comunicación sea instantánea. Entonces parece clave establecer prioridades, verificar qué temas pendientes de resolver podrías y/o quisieras dejar para más adelante y qué es imprescindible resolver ahora.

Adela Jara y Cecilia Solano

Psicologiadelima.com

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